La editorial Abracadabra nos habla de su primer libro, “Concierto a lo Dagoberto”, ilustrado por Ana Baldallo

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“Mi gusto por la LIJ no conoce la vergüenza; por ello hablo sin empacho de pasión. Claro que coexisten en mí otros amores, el que profeso a todo lo que huele a ficción cinematográfica –a las películas ya sólo les va faltando oler– y amo mucho también esa otra literatura, de la que nadie debe aclarar nada porque otorga inmediatamente a quien la consume un halo de distinción inmediato. Pero lo que me ocurre con la literatura infantil es otra cosa… podríamos decir que es pasión”.

Son las palabras de Luna Baldallo, la persona que hay detrás de Abracadabra, un nuevo sello editorial que nos regala una nueva historia dirigida a los más pequeños. Su primer cuento, “Concierto a lo Dagoberto”, tiene el sello de la propia Luna y de Ana Baldallo, autora de las ilustraciones.

“Compro, leo, aprendo, releo, estudio y admiro… enseño LIJ y, al final, no me conformaba con ver publicada cierta obra mía, quería dar curso a una ilusión que consiste en entregarme sin reservas al panorama de los álbumes ilustrados como editora -nos cuenta Luna Baldallo al preguntarle por esta aventura editorial-. Me fascina la edición de este subgénero en el que importa –y mucho– de qué forma se cuenta el cuento. Decía Juan Ramón Jiménez que ‘en ediciones distintas los libros dicen cosas diferentes’. Es una frase que hago dogma si hablamos de los álbumes ilustrados”.

Luna: “’Concierto a lo Dagoberto’ era el texto ideal para dar curso a esa idea loca: ofrecerle una oportunidad al proyecto editorial con el que sueño. Lo es porque el mensaje último que enarbola el libro resulta hermano del que queda contenido en la palabra maravillosa que da nombre a la editora: Abracadabra. La incierta etimología de esta palabra nos sumerge en un mundo en el que el ‘decir’ alcanza categoría de ‘crear’ y ese ‘tú puedes’, ese dar la patada al malestar –que también parece que pueda significar la mágica palabra de las cinco ‘A’ –, es el que encontramos en el corazón del relato de Dagoberto. Por ello, dimos prioridad a editar este texto frente a otros… Reforzamos así un mensaje todo optimismo que –no por casualidad– lanzamos a la par que nuestra empresa. Abracadabra y ‘Concierto a lo Dagoberto’ son una respuesta al tedio (al de Dagoberto y al nuestro) con la que poder dar a los niños herramientas que potencien, desde lo lúdico y ficcional, un aspecto de su personalidad que se revela hoy indispensable para alcanzar el éxito en cualquier esfera de la vida: el emprendimiento”.

Ana: “Esta historia nace de unir a dos personas con dos deseos complementarios sobre la creación literaria y la plástica. La autora, Luna Baldallo, me lo enseñó hace algún tiempo, como me ha enseñado otras producciones suyas, ya que tenemos una estrecha relación. La historia me conmovió enseguida y comenzamos a trabajar estrechamente. Hablábamos mucho sobre los personajes y sus respectivas historias, nos inventábamos sus vidas más allá de lo que aparece en el texto publicado. Intentamos huir de estereotipos así como enriquecer cada personaje contextualizándolo en su mundo. Los bocetos se iban acercando cada vez más a esos personajes que aún flotaban en nuestro personal limbo mental. Desde que leí por primera vez el poema me imaginé a Dagoberto como un niño que admiraba a los grandes músicos del jazz y el blues e incluso que llegaba a identificarse con ellos, por eso el guiño de Dagoberto imitando a Ray Charles”.

Luna: “La historia de Dagoberto es la de un niño al que embarga el hastío vital: un sentimiento que pocas veces quiere verse reconocido en la infancia; a pesar de que afecte a los más pequeños con notable frecuencia. Así que el libro pretende ofrecer al niño-lector un modelo de tedio a su ‘medida’: narrar la peripecia de quien supera este estado. Dagoberto es pianista y el problema se desata cuando se siente fracasado ante el piano… Podríamos haber contado la misma historia con un protagonista que se dedicara a otra cosa, pero nos pareció que la música ofrecía a nuestro propósito un mundo de sugerencias al que resulta difícil resistirse. Me explico, ‘Concierto a lo Dagoberto’ es una poco pretenciosa poesía narrativa que encubre un desaforado amor por la poesía –y que aprovecho para reivindicar desde aquí como imprescindible para la infancia–; una historia volcada en sílabas contadas delata un amor al ritmo que hermana la poesía con la música. Ha sido genial contar en verso una historia sobre el poder catártico de la música, la magia en este cuento mana de
las vibraciones del Latin Jazz!!!”

Le preguntamos a Ana por las ilustraciones que ha preparado para esta historia.

Ana: “Esta pregunta solamente la puedo responder desde mi perspectiva de ilustradora, y éstas ilustraciones son ante todo, significativas. Etimológicamente ilustrar significa ‘iluminar, alumbrar, sacar a la luz, divulgar’, y ésta ha sido mi pretensión en todo momento; apoyar el significado del texto, llevándolo a otro nivel de comprensión, más amplio o más enriquecedor. En los primeros momentos del abocetado de cada ilustración surgen las ideas y los conceptos que revelarán detalles, guiños e ideas que complementan al texto. Así, por ejemplo, vemos a Dagoberto ‘levitar’, a Don Jenaro lo descubrimos despistado e incluso observamos una hormiga con su propia historia que nunca apareció en el texto, pero que puede ser una subtrama del mismo”. Además, mi admiración por los cuentos folclóricos y por sus simbologías no pasan desapercibidos, me he permitido utilizar un símbolo universal dentro de la literatura infantil ya que me parece realmente ‘mágico’: las estrellas o el polvo de estrellas. Así, pues, creo que este libro está lleno de esas pequeñas ‘señales’ o códigos ‘secretos’ que no voy a seguir revelando y que el lector-observador deberá descubrir por sí mismo”.

Luna: “El apellido nos delata –somos primas, en realidad–. El trabajo con Ana ha sido francamente estupendo. Ambas llegamos al proyecto cargadas de una ilusión que mantenemos a día de hoy y yo eso lo valoro muchísimo. El roce no nos ha desgastado: ¡nos ha hecho encajar! Suscribo las palabras de uno de mis autores favoritos en LIJ, decía Maurice Sendak que el ilustrador es un ‘socio activo’ del libro. Y eso ha sido Ana en ‘Concierto a lo Dagoberto’. Su trabajo no sólo matiza o concreta el texto; en mi opinión lo ha redimensionado… incorporando historias paralelas como la del alter ego de Dagoberto reflejado en la hormiga que se desmarca de la fila alienante”.

Ana: “La técnica es muy sencilla ya que utilicé rotuladores ‘Posca’ y rotuladores de la marca ‘Promaker’, y en algún caso concreto plumilla y acuarela. Queríamos conseguir sencillez de trazos, gustándonos las manchas y la esquematización, y decidimos que la paleta de colores fuera restrictiva a propósito, jugar con el principio de ‘menos es más’. Las imágenes no fueron editadas con ningún programa de diseño. Me encanta esta técnica, y espero utilizarla para otros trabajos, aunque también utilizo acrílicos y acuarelas, así como técnicas mixtas e incluso collage”.

¿Piensas en el público al que van dirigidas tus ilustraciones?

Ana: Por supuesto, es absolutamente imprescindible para mí. Cuando realizaba ‘Concierto a lo Dagoberto’ pensaba en un público casi exclusivamente infantil y en la dificultad que esto entraña. Porque aunque suene repetitivo, es uno de los públicos más exigentes ya que existe una relación íntima entre ambos: el dibujo para un niño es una forma de expresión casi más importante que el lenguaje hablado, está comprobado que por medio de los dibujos los niños se expresan psicológicamente mejor, por lo que pienso que los niños tienen una capacidad instintiva de entender las producciones plásticas. Así que, asumiendo este principio y la naturaleza espontánea de los niños, me he acercado a este tipo de ilustraciones con el máximo respeto. Por supuesto cuento también con el lector adulto pero, más que con él, cuento con el niño que lleva dentro”.

Luna: “Abracadabra es una loca idea de negocio en la que -por otro lado- creo casi con fervor. Por eso, antes de saber si será posible esa ansiada segunda referencia en el catálogo, nosotras ya estamos trabajando en ella como si apremiara mandarla a imprenta. De hecho, trabajamos simultáneamente en dos proyectos muy diferentes entre sí y, a su vez, diferentes respecto a ‘Concierto a lo Dagoberto’. Varían técnicas, géneros y formatos; sólo queda en pie nuestro particular grito: ¡abracadabra! con el que plantarle cara a la vida desde la infancia”.

Ana: “Uno de esos proyectos es una versión de un cuento folclórico popular y el otro es un cuento que puede pertenecer a la psicoliteratura infantil, sobre el sentimiento de pérdida y la superación de ésta”.

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